jueves, 29 de junio de 2017

HOY SAN PEDRO Y SAN PABLO

29 DE JUNIO, LA IGLESIA CELEBRA LA FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO


SAN PEDRO
Una breve biografía sacada de los datos de los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles nos sitúa en los grandes trazos de su vida.

Simón Pedro era -como la mayoría de los primeros discípulos del Señor- natural de Betsaida, ciudad de Galilea, en la ribera nordeste del lago de Genesaret.


Lo mismo que su padre Juan y su hermano Andrés, era pescador.

 Estaba casado, pues el Evangelio nos refiere cómo Jesús curó a su suegra, que vivía en Cafarnaúm.
Antes de conocer a Cristo, había sido -probablemente- discípulo del Bautista, como su hermano Andrés.

 Fue éste quien le condujo a Jesús. Asiste al primer milagro de Jesús en las bodas de Caná.




En Cafarnaúm, mientras ejercitaba su oficio de pescador, escucha las enseñanzas y presencia los milagros del Señor hasta recibir la llamada a seguirle como discípulos dejándolo todo.

Antes del Sermón del Monte es elegido como uno de los Doce.
 En todas las listas del nuevo Testamento aparece el primero.


 Junto a Santiago y Juan forma parte del grupo de los más íntimos del Señor, los únicos testigos de la resurrección de la hija de Jairo, de la Transfiguración del Señor, y de su agonía en el Huerto de los Olivos.

En muchas ocasiones Pedro se hace portavoz de los demás apóstoles: pide al Señor que le explique la parábola de la pureza de corazón; pregunta cuál será la recompensa para ellos por haberlo abandonado todo.

Después del discurso eucarístico en la sinagoga de Cafarnaúm, a consecuencia del cual muchos de los discípulos abandonan al Maestro, es también Pedro quien habla en nombre de los demás apóstoles: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros hemos creído y conocido que Tú eres el Santo de Dios" .



Pedro fue detenido durante las persecuciones de Nerón contra los cristianos, y murió crucificado. Una tradición poco contrastada sitúa su tumba en la colina del Vaticano, lugar en donde el emperador Constantino hizo levantar en el siglo IV la basílica de San Pedro y San Pablo.

El lugar donde se encuentra la iglesia católica más grande del mundo no fue siempre un lugar sagrado. De hecho, en el siglo I el cristianismo tuvo uno de sus mayores enemigos, el emperador Nerón, quien tenía su propia ciudad del Vaticano.




En aquel entonces, la palabra Vaticano se refería únicamente a la colina próxima, en la que Nerón se había construido su famoso circo, un enorme estadio en donde realizaba las ejecuciones públicas. Fue aquí, precisamente, en el Circo de Nerón, donde fue crucificado San Pedro en el año 64.

Debido a la hostilidad entre romanos y cristianos, se cree que los discípulos de Pedro retiraron en secreto del circo el cuerpo de Pedro, y lo enterraron en el lugar más cercano posible. Fue el comienzo de la necrópolis del Vaticano, que se hallaba justo al lado, creado en tiempos del emperador Augusto.

Tumba de San Pedro en la Basilica de San Pedro del Vaticano
Durante siglos, los primeros cristianos veneraron la tumba de San Pedro en secreto, ya que el paganismo era la religión oficial del imperio romano.

Sin embargo, cuando el emperador Constantino promulgó la tolerancia de la fe cristiana en el año 313, los creyentes pudieron venerar la tumba en público. De hecho, fue el propio Constantino el que ordenó la construcción de una iglesia encima de la tumba de San Pedro en el 326.

SAN PABLO




 Fue apresado en Roma durante las persecuciones de Nerón. Fue sentenciado a muerte, por lo que fue decapitado hacia el año 67. Por tener la ciudadanía romana, gozó del privilegio de la decapitación, ya que el suplicio de la cruz estaba destinado para quien no era romano. Según la tradición, la cabeza rodó por el suelo y lo golpeó tres veces, y de allí donde chocó, surgió una vía de agua.


Fue enterrado en la vía Ostiense de Roma



Construida sobre la tumba del apóstol San Pablo según cuenta la tradicción, esta basílica es una de las 5 más antiguas basílicas de Roma y la segunda más grande después de la de San Pedro. Fue erigida por deseo del emperador Constantino el Grande en el 314, luego fue reconstruida por orden de Valentiniano II en el 386 y por Onorio en el 395.


Los rastros de decoración con estilo, bizantino, renacimiento y barroco fueron borrados en un incendio de 1823, pero aun se aprecian ciertos elementos originales, además de su estructura.

Luego del incendio el papa León XIII encargo su reconstrucción manteniendo las formas y dimensiones de la anterior, La nueva Basílica fue consagrada en el año 1832 por el papa Pío IX, siendo copia fiel de la iglesia antigua y ensañando formas y dimensiones de las basílicas Paleocristianas.

El acceso a la Basílica esta dominado por un portico frontal y en el centro una estatua de San Pablo.
Construida sobre la tumba del apóstol San Pablo según cuenta la tradicción, esta basílica es una de las 5 más antiguas basílicas de Roma y la segunda más grande después de la de San Pedro. Fue erigida por deseo del emperador Constantino el Grande en el 314, luego fue reconstruida por orden de Valentiniano II en el 386 y por Onorio en el 395.


Los rastros de decoración con estilo, bizantino, renacimiento y barroco fueron borrados en un incendio de 1823, pero aun se aprecian ciertos elementos originales, además de su estructura.

Luego del incendio el papa León XIII encargo su reconstrucción manteniendo las formas y dimensiones de la anterior, La nueva Basílica fue consagrada en el año 1832 por el papa Pío IX, siendo copia fiel de la iglesia antigua y ensañando formas y dimensiones de las basílicas Paleocristianas.

El acceso a la Basílica esta dominado por un portico frontal y en el centro una estatua de San Pablo.
 

Felicidades a todos los Pedros, Petras, Pablos y Paulas

miércoles, 28 de junio de 2017

ESQUINA NOROESTE DE LA CATEDRAL DE SEVILLA





28 PUERTA DEL LAGARTO
Nos encontramos ante la esquina noreste del edificio. Se trata de un lugar singular, ya que el espacio existente bajo el arco apuntado está compartido entre un estrecho pasillo que conduce a la Puerta del Lagarto y la Capilla del Pilar o de los Pinelo.
 Por esta causa, son dos los lados cerrados mediante rejas, de 1.717, y no uno como estamos viendo hasta ahora.




Pintura mural realizada en el pasillo que conduce a la Puerta del Lagarto.

Esta pila de agua bendita está situada en el mismo lugar.



29 CAPILLA DEL PILAR O DE LOS PINEDOS



 El origen de esta capilla reside en los caballeros aragoneses que participaron en la reconquista de Sevilla a las órdenes de Fernando III. Hablamos, pues, de mediados del siglo XIII.
 A principios del siglo XVI, el patronazgo de la capilla pasó a manos de Francisco Pinelli, comerciante nacido en Génova, aunque residente en Sevilla desde 1.476.
El genovés financió con grandes sumas la campaña de la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos, lo que le valió para hacerse un hueco entre los más granado de la sociedad de la época. Hizo construir un palacio en la calle Abades (la actual Casa de los Pinelo), una de las primeras edificaciones renacentistas de la ciudad.



 Su hijo, Pedro Pinelo, llegó a ser uno de los canónigos más considerados del cabildo. Hombre de gran cultura, en ausencia del arzobispo ocupaba su puesto, apareciendo su nombre en incontables comisiones de trabajo, incluida la dirección de los preparativos para la boda de Carlos V con Isabel de Portugal. A partir del fallecimiento de Francisco Pinelli, en 1.509, todos sus descendientes fueron inhumados en la cripta de la capilla. El retablo de la Virgen del Pilar es barroco, del siglo XVII, aunque la imagen de la Virgen, moldeada con barro cocido y policromado, es de Pedro Millán, sobre el año 1.500, es decir, ya bajo el patronazgo de los Pinelo.



 Se trata de un arcosolio abocinado, con una moldura exterior de forma conopial, recubierto de madera tallada con abundantes relieves de roleos, formas geométricas, hojas de acanto y racimos de uvas. Mármoles rojos y blancos decoran el altar y la parte inferior.
Realizada por Pedro Millán, sobre el 1.500


 A los lados de la Virgen están situadas las figuras de San Pedro y San Pablo.





 Entre el retablo y el muro derecho aparece una pequeña puerta, adornada con bonitos relieves en piedra, que ignoro donde pueda conducir. Sobre ella vemos un anónimo sevillano de mediados del siglo XVII:


Una pequeña puerta se sitúa junto al retablo y, sobre ella, una pintura anónima del siglo XVII: la Santa Faz.






 El muro derecho nos muestra el retablo de San Sebastián, también barroco, aunque ya del siglo XVIII. Una talla de dicho santo ocupa la hornacina central, estando acompañado por las imágenes de San Antonio de Padua y Santa Inés. El ático no se distingue por falta de luz.




A sus lados cuelgan otras tres pinturas de pequeño formato: Arrepentimiento de San Pedro, anónimo sevillano del siglo XVII, Cabeza de la Virgen, de Antonio Mengs y un Crucificado de la escuela de Murillo, estos dos últimos de finales del mismo siglo. También está representado el escudo de armas de los Pinelo, rodeado por restos de pinturas murales y, bajo él, la lápida de Francisco Pinelo.


 Una vidriera que representa La entrada de Cristo en Jerusalén, de Arnao de Flandes, realizada en 1.552, se sitúa sobre la capilla.

30 SUBIDA A LA GIRALDA


 Entre el pilar y el muro este se encuentra la rampa de acceso a la Giralda (quien fuera joven), fin o mejor dicho cabecera de la nave del Evangelio.



32  PUERTA DE LOS PALOS

 Estamos ante el interior de la Puerta de los Palos, de la Adoración o de los Reyes, que de las tres maneras se la denomina, lugar por el que salen del templo todas las procesiones de Semana Santa, merced a la orden dictada por el cardenal e inquisidor general Fernando Niño de Guevara.


En dicha orden “reorganizaba” las hermandades de penitencia, de conductas poco compatibles con su carácter religioso, aprovechando para obligar a todas ellas a discurrir por delante del Palacio Episcopal, pues consideraba poco digno que fuese el arzobispo quien se tuviera que desplazar para verlas.


Cardenal e inquisidor general Fernando Niño de Guevara, "creador" del actual formato de Semana Santa. El Greco, 1.597-1.600. Museo de Arte Metropolitano de Nueva York.


 Sobre esta puerta se podemos entrever en la clave del arco (no hay iluminación en esta zona) una pintura sobre tabla /Antonio de Arfián, mediados del XVI), que representa a San Sebastián y,



sobre ella, una vidriera de Arnao de Vergara de 1.535, que nos muestra al mismo santo.

31 ALTAR DE LA MAGDALENA


 A los lados de la Puerta de los Palos se sitúan el Altar de la Magdalena y el Altar de la Virgen de la Puebla, así como una placa conmemorativa de la visita de Juan Pablo II en 1.982.





 El Altar de la Magdalena es obra gótica de 1.481, construido por Juan de Hoces. La reja que lo cierra es posterior, del primer tercio del siglo XVI y estilo renacentista. Fue dotado por Pedro García de Villadiego y su esposa, Catalina Rodríguez, que costearon (16.000 maravedíes) en 1.537 el retablo que lo ocupa.
“Esta capilla y enterramiento y bóveda es de Pedro García de Villadiego e de Catalina Rodríguez, su mujer, y de sus herederos, cuyas almas hayan gloria”


 Se trata de un retablo pictórico, compuesto por once pinturas, que se adapta a la forma del arcosolio en el que se encuentra. Su autor se estima que fue un artista perteneciente a la escuela de Alejo Fernández.


 En el cuerpo principal están representados La Aparición de Jesús resucitado a María Magdalena y, sobre ella, la Anunciación. En los laterales vemos a Santa Catalina con Santa Bárbara y San Andrés, Santiago apóstol, San Pedro y San Pablo. En el banco aparecen el donante, Pedro García de Villadiego con San Benito y Catalina Rodríguez con San Francisco.



33 ALTAR DE LA VIRGEN DE LA PUEBLA


 Al lado opuesto de la Puerta de los Palos aparece otro altar, cuya denominación me ha traído de cabeza durante cuatro años. Al final, el problema se ha solucionado de la forma más lógica, según los principios de la Navaja de Ockham: preguntando a la Catedral, que amablemente me envió un correo en el que se me comunica que se trata del Altar de la Virgen de la Puebla.
Recibe ese nombre por haber sido costeado por Juan Cristóbal de la Puebla en 1.523.



 Atípico, aunque no único en este templo (Virgen de la Granada, Virgen del Cojín), estilo el de este retablo. Se trata de una representación de la Asunción de la Virgen, realizada en cerámica vidriada al estilo de los hermanos della Robbia.





 El relieve muestra bajo la Virgen pinturas que representan a San Ildefonso y San Diego de Alcalá. En el lado izquierdo aparece El Bautismo de Cristo y, en el derecho, Santa Catalina.










En los laterales del banco del retablo figuran los retratos de Juan Cristóbal de la Puebla con su hija y el de su esposa con su hijo; en el centro del banco aparecen los Profetas y Padres de la iglesia.

En el intradós del arco figuran pinturas de ángeles y, en el ático, el Padre Eterno.

Mucho más moderna es la pequeña talla de San Judas Tadeo colocada sobre el altar.

lunes, 26 de junio de 2017

CAPILLA DE LS EVANGELISTAS DE LA CATEDRAL DE SEVILLA





27 CAPILLA DE LS EVANGELISTAS



Ortiz de Zúñiga nos apunta que el arcediano de Écija, Rodrigo de Santillán, dotó esta capilla en el año 1.530, para sí y su familia, incluyendo posteriores linajes.







El retablo fue un encargo posterior, de 1.553, realizado por el obispo de Marruecos y canónigo de la Catedral, Sebastián de Obregón, al pintor flamenco Hernando de Esturmio. Éste llegó a Sevilla en 1.151, con tan solo dieciocho años de edad, y residió en ella hasta su muerte, en 1.556, siendo vecino de la collación de San Andrés desde 1.537.
 Desde su llegada se labró gran fama, llegando a ser uno de los pintores de mayor éxito entre los artistas de la escuela sevillana Supo combinar perfectamente sus raíces holandesas con la escuela italiana que estudió de joven y el estilo sevillano de la época.




Al tratarse de una capilla funeraria, la iconografía, elegida en su totalidad por el obispo, se refiere principalmente a la resurrección de los muertos y a santos protectores de muertes imprevistas o que sucediesen sin haber recibido los Santos Sacramentos. El resultado fue un retablo muy luminoso, con abundancia de colores rojos, en el que la luz y el color, así como un gran nivel de detalle en los pequeños objetos, lo diferencian claramente del resto de los retablos catedralicios.


Se articula en dos cuerpos de tres calles, con banco y un minúsculo frontón curvo a modo de ático. En el banco aparecen tres grupos de santos: Santa Catalina con Santa Bárbara (izquierda), San Sebastián con San Juan Bautista y San Antonio, abad, (centro) y las Santas Justa y Rufina (derecha).

 En el primer cuerpo vemos La Misa de San Gregorio, con San Marcos y San Lucas a los lados. En el segundo ocupa el centro la escena de La Resurrección de Cristo, escoltada los otros dos evangelistas, Juan y Mateo.

 El pequeño remate está ocupado por el Espíritu Santo.
 En el altar del retablo se encuentra, no sé si de forma provisional o definitivamente, una talla de la Virgen con el Niño de autor y fecha desconocidos.



El año 2005 se produjo la restauración, tanto del estucado como de siete de las diez pinturas que forman el retablo, a cargo del IAPH



Las pinturas que decoran los muros de esta capilla son especialmente difíciles de identificar, debido a la poca iluminación y el estilo tenebrista de las mismas. En el centro del muro frontal a la reja de la capilla debería estar una representación del Martirio de San Pedro Arbués, copia del original de Murillo realizada por Joaquín Cortés en 1.804.




Las cuatro pinturas situadas alrededor de este mencionado lienzo no son identificables, ni he encontrado referencia sobre a quienes representan, autor o procedencia.







 El muro izquierdo presenta igualmente un cuadro central del siglo XVII que muestra a los Cuatro Evangelistas. Se disponen en torno a él cinco lienzos, igualmente sin reconocer. Sobre ellos, una lápida recuerda a Domingo Polo de Santillán, caballero escocés que llegó a la Sevilla recién conquistada por Fernando III, y que acabó emparentando con las familias de mayor alcurnia del momento, siendo sus descendientes directos actuales los marqueses de la Motilla.


Muro izquierdo



El centro de la capilla está ocupado por un facistol que estorba más que adorna.


 Como viene siendo habitual, dos vidrieras iluminan esta capilla, ambas de Arnao de Flandes. La interior representa El Nacimiento de Cristo,




 en tanto que la situada sobre la reja nos muestra La Resurrección de Lázaro.